LA GRAN APUESTA PARA LA REFORESTACIÓN EN COLOMBIA

A través del decreto 926 de 2017, el gobierno reguló la neutralidad de carbono para los consumidores de combustibles fósiles a partir del primero de junio del presente año.

 

La neutralidad se basa en “llegar a cero” a partir de la suma y la resta. En otras palabras (y en términos ambientales), se toma la emisión de gases como una suma al volumen carbono (además de su impacto negativo sobre el ambiente), y luego ese valor se resta por medio de la remoción de CO2eq gracias a una máquina perfecta diseñada por la naturaleza: EL ÁRBOL.

 

EMISIONES – REMOCIONES = NEUTRALIDAD

 

Esta remoción de CO2 de la atmósfera es cuantificable en toneladas, que a su vez son equivalentes a bonos, créditos o certificados de carbono. Es decir, un certificado equivale a una tonelada de CO2 removida de la atmósfera gracias una cantidad de árboles. Como dice la sabiduría popular: “el que peca y reza, empata”. He aquí una gran oportunidad para que el país finalmente cumpla con sus metas de siembra y logremos ese anhelado millón de hectáreas de las que hemos hablando durante décadas.

 

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De cualquier modo, el costo del carbono busca que todos seamos conscientes de que frenar las consecuencias del cambio climático es un reto que nos compete. Es por eso que ahora, con el decreto, las empresas deben encontrar la manera de hacer más eficientes sus procesos, maquinarias, logística, etc. Sumado a ello, también deben generar programas ambientales y de conciencia con sus empleados y demás miembros de la organización.

 

Con todo esto, ahora vemos que el decreto 926 genera en las empresas un presupuesto ambiental el cual no existía anteriormente. Ahora bien, la calidad de la administración de ese presupuesto en las empresas será responsabilidad de los directores y gerentes de éstas.

 

La implementación del decreto 926 es uno de varios motores que promueven la generación de grandes proyectos para la reducción y remoción de la emisión de Gases de Efecto Invernadero (GEI). Adicionalmente debemos ver esto como una gran oportunidad para el desarrollo interno de la conciencia ambiental en las organizaciones.

 

Vender bonos de carbono no es nuestro objetivo principal, sino es desarrollar proyectos para concientizar a las personas sobre el impacto que tiene el cambio climático en sus vidas cotidianas. Creemos firmemente que las organizaciones funcionan de la misma forma en que funcionan las personas que hacen parte de ellas, así que si queremos que las emisiones de GEI disminuyan, debemos buscar que la sostenibilidad sea algo del día a día con lo que, tanto gerentes como empleados estén comprometidos para que todos disfrutemos de los beneficios que ésta puede generar.