Colombia se fijó metas bastante ambiciosas. Lograr disminuir en un 20% las emisiones de Gases de Efecto invernadero del país. Sin embargo, con el liderazgo del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, el apoyo del Ministerio de Hacienda y Crédito Público, y en general del Gobierno Nacional, el compromiso del sector público y privado, el país ya se encamina hacia una economía baja en carbono.

 

Herramientas o instrumentos financieros como el impuesto al carbono aprobado en la ley 1819 de la reforma tributaria de 2016 y reglamentado en el decreto 926 del 1 de Junio de 2017 para la no causación del impuesto al carbono, han sido sin lugar a dudas una táctica audaz y concreta para el cumplimiento de las metas propuestas. Tal como lo aseguran muchos economistas mundiales “la mejor opción para combatir el cambio climático es ponerle precio al carbono”.

 

El impuesto al carbono y en especial el decreto que lo regula, representa un hito histórico en materia ambiental en Colombia, ya que a la fecha no existía ningún incentivo tributario concreto tanto para la compra de bonos de carbono, como para la creación y consolidación de proyectos de reducción y remoción de emisiones de gases efecto invernadero en el país.

 

Hoy en medio de un ambiente de polarización política, vemos como el acuerdo de París fue ratificado por unanimidad en el congreso, convirtiéndose, no en una política de un gobierno, sino en política de estado, dándonos la certeza y la esperanza de poder avanzar en el camino para cumplir las metas globales propuestas en París.

 

Queremos agradecer, en nombre de todos los reforestadores y desarrolladores de proyectos de carbono de este país, al Ministro Luis Gilberto Murillo por impulsar y liderar la implementación del impuesto nacional al carbono, el cual será indispensable para promover la generación de proyectos forestales y de eficiencia energética, que finalmente crean un mercado real de carbono, además generará muchos empleos en el campo, logrando así vacunar poco a poco a nuestro país de esa gran enfermedad de violencia y falta de oportunidades en el campo.

 

Es necesario que todos entendamos el gran potencial que tiene nuestro país para convertirse en uno de los principales sumideros de carbono del mundo.

 

Éste es solo el inicio de un camino hacia un futuro más sostenible, en donde el estado y  sociedad civil se unen para cumplir la meta que asumimos como país, y así  poder construir un modelo económico bajo en carbono y resiliente al cambio climático.  Es la oportunidad ideal, para que todos como nación actuemos de manera conjunta con miras a un mismo objetivo: hacer de Colombia un referente en materia de cambio climático a nivel regional.

 

Ejemplo y referente en este aspecto, queremos reconocer y agradecer a CEMEX por su compromiso real frente al cambio climático, con coherencia y compromiso, es la primera empresa en Colombia que certificó su flota de transporte como carbono neutro a través de ICONTECCEMEX logró esta certificación, al compensar sus emisiones por medio de bonos de carbono nacional, provenientes del proyecto forestal CO2CERO en la Orinoquia Colombiana. Esta compensación equivale aproximadamente 450.000 árboles o 400 hectáreas de bosques. CEMEX al optar compensar sus emisiones en este proyecto, demostró su compromiso con el crecimiento verde del país y de manera directa con el posconflicto.

 

No obstante, el compromiso de CEMEX va más allá del cumplimiento de la legislación ambiental. Actualmente se están llevando a cabo iniciativas ambientales tendientes a fortalecer la conciencia ambiental de sus colaboradores y adoptar medidas ambientales para mitigar su huella de carbono.

 

Vender bonos de carbono nunca será nuestro principal objetivo. Nuestro propósito de vida es construir e implementar proyectos sostenibles integrales para concientizar a las personas sobre el impacto que tiene el cambio climático en nuestras vidas y proponer soluciones.

 

Creemos firmemente que las organizaciones piensan, sienten y luego actúan, de la misma forma en que funcionan las personas que hacen parte de ellas, así que si queremos que las emisiones de gases de efecto invernadero disminuyan, debemos lograr que la sostenibilidad sea algo del día a día con lo que tanto la alta dirección como las bases, estén comprometidas con el futuro de nuestras empresas y más aún con el desafío más grande que enfrenta la humanidad.